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Extiende sus 21.994 kilómetros cuadrados de territorio desde el sertón semidesértico y seco hasta el Océano Atlántico donde se despliegan lo mejor de su oferta turística, principalmente ecológica: sus playas y una buena infraestructura de servicios para el viajero.
Su población bordea los 1.8 millones de habitantes distribuidos en 75 municipios, en un territorio que casi no presenta vacíos demográficos notorios.
Localizado entre Salvador y Recife, los destinos de mayor atracción del nordeste brasileño, Sergipe sintetiza sus encantos en playas como Atalaia Nueva, Abaís (Estancia); Atalaya Vieja, Caueira (Itaporanga D'Ayuda); Pirambu, en el municipio del mismo nombre, para citar los más conocidos.
Su potencial turístico estriba en sus bellezas naturales como en su patrimonio histórico y artístico cuyas manifestaciones más notables se concentran en San Cristóbal, la cuarta ciudad más antigua de Brasil. Existe un servicio de tren hacia Sao Cristóbal que parte de Aracaju.
Laranjeiras fue una zona próspera área de fabricación de azúcar y en Tomar del Geru fue una de las sedes de la orden de los jesuitas en la época colonial. Allí dejaron un bello templo.
El estado ha ido logrando progresivamente condiciones que le confieren un lugar privilegiado en la preferencia de los inversionistas interesados en el nordeste.
Además de los atractivos vinculados con el mar, Sergipe ofrece opciones de turismo ecológico relacionadas con sus ríos y sus estuarios que desaguan en el Atlántico.
Cuenta con servicios hoteleros de primera categoría y un aeropuerto eficiente.
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