BRASIL
SANTA CATARINA
El mar, las sierras que se adornan de nieve en el invierno, las estancias termales y los vales de colonización europea ofrecen una enorme variedad de contrastes que hacen del Estado de Santa Catarina una excelente destinación turística.
Su localización geografica es bastante privilegiada, siendo de fácil acceso no sólo para los demás estados brasileños, pero también para países vecinos - Paraguay, Argentina y Uruguay - siendo sus puertos marítimos: São Francisco do Sul, Itajaí e Imbituba, escoadouros naturales de producción del Cono Sur.
Es un de los más ricos y prometedores estados brasileños, expresivo exportador de pescados, gran fabricante de mallas, vinos, cristales, productos industriales de calidad, artesanías y productos siderúrgicos.
Cada año Santa Catarina mejora su infraestructura turística, deseando atender cada vez mejor sus visitantes. Hoteles, bares, restaurantes, vida nocturna, ferias y comercio, atienden cada vez más los deseos y necesidades de los turistas, para que disfruten de nuestras bellezas con comodidad y guarda jurado.
Los principales puntos turísticos del Estado son: la capital Florianópolis y sus playas maravillosas, las también ciudades de playa Bombas y Bombinhas, Camburiú, etc. En el interior se destaca Joinville, Blumenau con características marcadas por la influencia de la colonización alemana.
Una tierra de mil ventajas. Ventajas de naturaleza y ventajas humanas. Situada al Sur de Brasil, entre los estados de Paraná y Río Grande do Sul, Santa Catarina recusa definiciones. Ese pequeño estado brasileño, con poco más de 6 millones de habitantes, reúne en sus 95,4km² una diversidad tal de escenarios y gentes que deslumbra a los que lo visitan.
El estado de Santa Catarina tiene su capital en Florianópolis, donde otra vez encontramos playas espectaculares como las de Laguna, Itapena y Camburu.
Ese pequeño estado brasileño, con poco más de 6 millones de habitantes, reúne en sus 95,4km² una diversidad tal de escenarios y gentes que deslumbra a los que lo visitan.
Playas de arena blanca, matas tropicales y sierras nevadas. Pescadores azorríllanos, agricultores italianos y industriales alemanes. Una tierra de bellos y definitivos contrastes, y por eso mismo tan fascinante.
Fueron los portugueses - bandeirantes, cazadores de indios y aventureros - que desbravaron Santa Catarina, extendiendo entrepuestos y poblaciones por el litoral a partir del Siglo XVI. Los inmigrantes azorríllanos vinieron bien más adelante, en el Siglo XVIII, pero fueron ellos que colonizaron y dieron forma al tipo humano tan especial que hoy habita los 500km de litoral del estado.
En la segunda mitad del siglo pasado llegaron los alemanes, se extendiendo por el valle del Río Itajaí, adentrando el interior en busca de mejores tierras y oportunidades. Con trabajo y determinación, construyeron la pujante face industrial de Santa Catarina. Joinville, Blumenau, Brusque y Pomerode son ciudades que preservan esa fuerte herencia germánica en la arquitectura, en la culinaria, en el acento y a través de concurridas fiestas populares, como la Oktoberfest.
En fines del siglo fue la vez de los italianos, la mayor corriente migratoria ya recibida por Santa Catarina. Ellos ocuparon principalmente la Región Sur del estado, próxima al litoral, y hasta hoy ciudades como Criciúma, Urussanga y Nova Veneza preservan tradiciones heredadas de los pioneros: cultivo de uva y del vino, el amor a buena culinaria, la alegría y la religiosidad. Pero el mosaico de tipos humanos que fundió el catarinense de hoy incluye todavía los troperos que hacían la ruta entre el Río Grande do Sul y Sao Paulo, los japoneses, los austriacos y los gauchos, que ocuparon las fértiles tierras del oeste. Todos responsables por la rica diversidad cultural y sociológica de Santa Catarina.
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