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Es conocida por sus playas de arenas blancas, dunas, cocotales, piscinas naturales creadas por los arrecifes de coral, que hacen de este destino un lugar ideal para unas vacaciones relajantes, no exentas de aventura y emoción.
Con 399 kilómetros de litoral, Río Grande do Norte es dueña de playas tranquilas, pero también otras con olas buenas para el surf.
Es un verdadero paraíso de mar azul y mucho sol, folclor, artesanía, frutas y platos típicos deliciosos y con una óptima infraestructura turística.
Las tranquilas piscinas naturales de agua salada, la nitidez de las nubes que danzan en un cielo celeste, las altas dunas doradas otorgan un marco de placidez a la inmensidad del paisaje.
Por lo demás, la gente del lugar es muy hospitalaria y le gusta mostrar al visitante lo que la región tiene de atractivo.
Su capital es la ciudad de Natal, considerada la capital más soleada de Brasil.
La atracción predominante son las 150 playas que se distribuyen a lo largo del litoral y que presentan características para todos los gustos.
El exótico parque ecológico de Genipabu, de 1880 hectáreas, espera a los visitantes en las cercanías de la ciudad de Natal.
Frente a Natal, cruzando el río Potengi, se encuentra Redinha, un pueblo de pescadores que se ha convertido en parada imprescindible para degustar algún plato de pescado fresco acompañado de alguna cerveza producida artesanalmente.
La playa Ponta Negra, a 12 kilómetros al norte de Natal, dispone de una serie de rústicos barcitos sobre la arena, especiales para disfrutar atardeceres con música local en vivo.
A la hora del almuerzo o la cena nada mejor que la oferta culinaria que se desprende de los cultivos de camarones exóticos llevados a cabo en viveros de agua de mar.
El hechizo que ejercen las bahías protegidas de Tibau do Sul se acentúa al arribar a Pipa, playa protegida por imponentes y coloridos acantilados.
El corredor Pipa-Tibau do Sul posee una red hotelera completa con estructura comparable a la de los más concurridos balnearios del mundo. Hasta 1900 el lugar no tenía hoteles y nada parecido a una infraestructura turística.
Hay un caserío de pescadores donde abunda la langosta y los camarones para un deliciosos almuerzo o cena. El lugar es ideal para la aventura mediante cabalgatas, paseos en 4 x 4 y en embarcaciones para avistar delfines.
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