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La tradición histórica ha tejido un relato acerca del origen de su nombre.
Se dice que en 1535 el hidalgo portugués Duarte Coelho, mandatario de la Capitanía de Pernambuco, buscaba un sitio para fundar una población. Al encontrar una colina con vista magnífica del mar y un puerto natural protegido por arrecifes, él habría exclamado:
"Ó linda ubicación para construir una villa".
Un siglo después la villa era comercialmente próspera y rica. En 1630 fue invadida, incendiada y abandona por los adversarios de la corona portuguesa. Entonces sus habitantes se mudaron para Recife que en la época era solo un puerto. Tras la expulsión de los invasores, la villa empezó a ser reconstruida en 1654.
Conserva parte de su trazado colonial y conserva mucho de su pasado, motivo por el cual ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Durante el carnaval, tiene lugar aquí una de las fiestas más animadas del país. Olindeses y turistas recorren las estrechas laderas bailando al sonido de bandas de frevo y maracatu (danzas folclóricas típicas). Los tradicionales blocos de troça y los famosos muñecos gigantes participan todo el tiempo de la diversión. En esos días, Olinda es un gran palco para la manifestación de la cultura popular.
En esa temporada Olinda es un gran acontecimiento que, gracias a su escenario histórico y al carácter jovial de sus gentes, proporciona una sensación de seguridad y familiaridad a los visitantes.
Se levanta a siete kilómetros de Recife sobre siete colinas en las que sobresalen joyas de la arquitectura portuguesa y holandesa de estilo barroco, predominantemente. Por ello es reconocida como una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Brasil.
No obstante su apariencia provinciana, la vida aquí es muy activa. Cuenta con una amplia oferta cultural; los edificios coloniales están habitados por artistas, estudiantes y bohemios.
Las iglesias, museos, galerías de arte y conventos compiten con los restaurantes al aire libre y los mercados, que atraen a lugareños y turistas por igual.
Comida típica
Diversos restaurantes suelen servir platos elaborados con pescados de la región acompañados de productos típicos tales como mandioca, jerimum (calabaza), coco, mango y pitanga. Pero también hay lugares donde se puede degustar un simple pescado frito y una auténtica cachaza pernambucana.
Hospedaje
Las hosterías de Olinda son sencillas e integradas al ambiente histórico de la ciudad. Hay opciones de varios niveles de precios. De otro lado, tiene oficinas de los principales bancos del país, y el ayuntamiento dispone de servicio gratuito de guías turísticos.
Olinda - Lugares recomendados
Atelier
Los artistas instalaron sus tiendas por todos los sitios de la ciudad. Los visitantes son bienvenidos. Pueden entrar y apreciar las obras de pintura, escultura y cerámica.
Iglesias
Olinda abriga iglesias ricas en ornamentos y tallas y también sencillas capillas. La mayoría fue construida en los siglos XVI y XVII y exhibe arquitectura e imágenes barrocas.
Sobresalen, entre otras, el Monasterio de San Benito con altar repujado en oro, y el convento de Sao Francisco, que integra un conjunto de templos. La iglesia de La Sé es la más antigua de la ciudad y una de las primeras construidas en Brasil.
Mercado da Ribeira
En un edificio de fines del siglo XVII con tiendas de artesanía local, como las típicas máscaras de papel maché. Hay también tiendas de entalladores, grabados y pinturas.
Cómo llegar
Es muy sencillo. Durante todo el día los autobuses hacen recorrido entre Recife y Olinda que dista solo 7 kilómetros.
Playas
Alrededor de Olinda, al norte y al sur del litoral, hay bonitas playas para quienes desean el contacto con la naturaleza después de un recorrido por la ciudad.
Al norte se hallan las playas de María Farinha, Pau Amarelo y la isla de Itamaracá, entre otras. Al sur, en cambio, pueden visitarse las playas Calhetas, Gaibú, Paraíso y Suape.
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