BRASIL
ILHA DO MEL
(ISLA DE MIEL)
Ilha do Mel es la porción de floresta atlántica mejor preservada de Brasil. Es una estación ecológica, reserva de la biosfera declarada Patrimonio de la Humanidad. El 90 por ciento del territorio es un área de preservación ambiental. Tiene un total de 2.762 hectáreas, de las cuales 2.240,69 representan un área de estación ecológica, 345.80 un área de reserva natural y tiene sólo 120.46 hectáreas de zona poblada. Su perímetro es de 35 km, y su altitud máxima de 151 metros.
Localizada en el litoral sur de Paraná, Ilha do Mel es una isla en donde las sirenas enamoran a sus visitantes.
Tiene 28 km² de área verde y doce playas, en total. Todas las playas poseen arena fina y blanca y un mar de aguas verdes y cristalinas, que relajan no sólo del cuerpo, sino también el espíritu
Las preferidas por los surfistas son las playas Grande y del Miguel. La playa de Fuera, de la Fortaleza y las de la región del faro son las más frecuentadas.
Entre un buceo de mar y otro, una pista es caminar en las trillas que cortan la isla y dan acceso la locales de observación de bellos paisajes y de ejemplares exóticos de plantas, aves y animales, posibilitando, al turista, el encuentro con una realidad deslumbrante, donde la brisa marina y el olor de mato componen un aroma particular.
Es un placer comer pescado fresco, o langostinos, y bebiendo una cerveza en cualquier bar cercano a las playas, especialmente al atardecer. Casi todos los lugares ofrecen un buen menú.
Debido a un proceso de erosión, la isla, que tiene el formato de un número ocho, está siendo dividida en dos. Para un lado, los pescadores, para otro, el morro selvático, y para adelante un paraíso de reggae, sol y surf. De los 153 metros de la franja de tierra que existían en la porción más estrecha de la isla, donde queda la playa Brasilia, restan sólo cuatro metros.
No deje de visitar el Farol de las Conchas, construido en 1872, la Fortaleza de N.S. de los Placeres, construida en 1767, el Morro da Baleia, donde hay una fortaleza con cañones y trincheras de piedra, que fueron abandonadas después de la Segunda Guerra Mundial, y la Cueva de las Encantadas.
Encantadas y Brasilia
Encantadas tiene cerca de 500 metros de ancho así que es muy fácil ir caminando de una playa a otra, en menos de 15 minutos.
Siempre es mejor ir a las playas del otro lado del muelle durante el día, ya que tienen un mar inagotable y no cuentan con más infraestructura que un bar alejado de la costa. Las playas más recomendadas son Praia do Fora y Praia das Bicas.
La playa del lado del muelle está poblada por bares y posadas. El agua es calma, casi sin olas.
Encantadas está poblada de morros, con vegetación selvática. A medida que se adentra, las hojas van aumentando de tamaño y aparecen monos marrones, aves de todo tipo e insectos rarísimos. Si realiza esta caminata, debe ir por los caminos permitidos y estar bien calzado, a causa de los insectos y las víboras que habitan el lugar. Un paseo imperdible es la caminata de ocho horas hasta el lado de Brasilia y a Ponta de Farol.
En Brasilia se encuentra el único hotel de toda la isla. Sin embargo, posee poca infraestructura turística y casi no tiene vida nocturna.
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