BRASIL
TIRADENTES
Lugar ideal para los que quieren conocer la historia, el arte colonial y la culinaria mineira, Tiradentes es, con certeza, una de las más bellas ciudades históricas del Departamento. Caminar por la pequeña ciudad, aprovechando cada paso, es sentir el sabor y el aroma de las Minas Gerais.
Está a la margen del Rio das Mortes y debajo de las montañas de Sao Jose que esta construida la villa que tiene ese nombre. Ella es pequeña, pero cuenta con casas muy bonitas, y se queda admirado del tamaño de la iglesia parroquial, colocada sobre un "plateau". Las colinas que cercan Sao Jose, reviradas en todos los sentidos demuestran cuales eran las ocupaciones de los primeros habitantes de esa villa. Sus alrededores fornecen mucho oro y es de creerse que ese lugar fue de grande importancia, para que, tan cerca de Sao Jose, crease otra villa. Hoy, el metal precioso que constituya el objeto de tantas pesquisas se cree casi agotado, con casi todas las minas antiguas abandonadas. (Saint-Hilaire).
Por poseer un patrimonio histórico muy homogéneo, este importante y bonito reducto cultural es usado como "set" para grabaciones de películas, mini series y novelas.
El Carnaval, la Semana Santa, y eventos como el Festival de Cinema, en enero, la Semana de la Inconfidencia, en abril, el Jubileo de la Santísima Trinidad, en mayo o junio, el Encuentro de los Apreciadores de Harley Davidson, en julio, y el Festival Gastronómico, en agosto, que allí son realizados, ya lideran el calendario promocional de la más bonita ciudad histórica, que hoy tiene el turismo como vocación.
Tiradentes tiene su origen en el pequeño pueblo de la Ponta do Morro, formado en principios del siglo XVIII. Desde los últimos años del siglo XVII, el paulista Tomé Portes Del Rey exploraba el derecho de pasaje a las márgenes del Rio das Mortes, en un punto conocido como Porto Real da Passagem. En 1702, Joao de Siquiera Afonso, llega a la región y, en compañía de Tome Portes, descubre oro en los arroyos de los alrededores.
El lugar se transforma en poblado por el flujo creciente de garimpeiros (exploradores de oro). Poco tiempo después, pasa a llamarse Pueblo de Ponta do Morro de Santo Antonio, en devoción al santo, construyeron una capilla.
En 1718, en el gobierno de Conde de Assumar, tornó el poblado en Villa de Sao Joao del Rei. Era un homenaje al príncipe heredero D. Jose. La villa, entonces, fue ganando construcciones civiles y religiosas y el mineraje se tornó la principal actividad económica.
La vida de la Villa fue abalada en mayo de 1789 con las prisiones del vicario de la Comarca do Rio das Mortes, que abarcaba Sao Joao del Rei, Sao Jose del Rei e otros poblados, el inconfidente Padre Carlos Correira de Toledo e Melo y su hermano Luiz Vaz de Toledo e Piza. La influencia del rico padre era tan grande en la región que, cuando falleció en 1803, en Lisboa, misas a su alma fueron efectuadas en la matriz de Santo Antonio da Vila de Sao Jose del Rei.
La decadencia del mineraje llegó a las regiones de las minas. La Villa de Sao Jose del Rei sufrió mucho. Las actividades se dislocaron para el área rural como solución para subsistir a un periodo tan arduo.
En el día 7 de octubre de 1860, la villa fue elevada a la ciudad por la ley nº 1092, manteniendo el mismo nombre. La sugestión del nombre Tiradentes para la ciudad fue dada por Silva Jardín, que fue el más actuante propagandista de la Republica. En sus campañas, recurrió diversas ciudades del país. Cuando estuvo en Sao Joao del Rei, después de haber sido atacado por los partidarios de la monarquía, profirió un discurso como hacia siempre, en ese momento lanzó esa idea - Tiradentes - así debería llamarse Sao Jose del Rei, a contrario de homenajear un rey portugués. Aun durante el gobierno provisorio, fue hecho el cambio de nombre a través del decreto nº 3, firmado en 6 de diciembre de 1889.
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