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En la actualidad es uno de los destinos más visitados por los amantes de la naturaleza y conocida también como el Carbibe fluvial del Brasil. Está localizada al pie de la Sierra de Bodoquena.
Es preciso dejarse conducir por guías especializados -y autorizados- si se quiere visitar los atractivos naturales de Bonito, pues estos, además de ser bellos, podrían significar riesgos para quienes no están familiarizados con el agreste territorio.
Los turistas deben hacer programas con alguna antelación para que todo resulte confortable y seguro. Como es natural los paseos tienen un costo mínimo, por lo cual es recomendable llevar algún dinero en la cartera.
La zona está adornada, por así decirlo, con lagunas, cuevas prehistóricas, cascadas, bahías, casas de campo, sitios arqueológicos. Los suelos de Bonito se caracterizan por la presencia de un material calcáreo que al depositarse en los lechos de los ríos y lagos otorga transparencia a las aguas, de modo que es posible ver a los peces, plantas y demás aspectos de la vida bajo el agua como en un acuario natural.
Solo en los últimos años Bonito se trasformó en un destino turístico de gran demanda, sin duda porque los primeros visitantes europeos, asiáticos o estadounidenses de la década anterior difundieron los encantos del lugar en sus países de origen.
Aquí no solo hay buenos hoteles y posadas, magníficos restaurantes de comida local e internacional, sino también agencias profesionales de turismo experimentadas para ofrecer al visitante una serie de actividades en el bosque o los ríos amazónicos, tanto en tierra como en los lagos y el aire.
En junio, en especial en la última semana, se celebran en Bonito las fiestas más populares del año. El 29 de junio se festeja a San Pedro, considerado el patrón de la ciudad.
Atractivos de Bonito
Cueva del Lago Azul
Un lago de aguas límpidas y profundas rodeadas por paredes y un elevado techo de milenarias rocas calcáreas, muy blancas. Es la llamada Cueva del Lago Azul, un paraje que hace millones de años era el refugio del temible tigre dientes de sable y el perezoso gigante, a juzgar por los restos fosilizados de estos mamíferos prehistóricos hallados en el lugar.
La famosa cueva es un amplio recinto natural con estalactitas y estalagmitas que dejan caer gotas de agua helada sobre la tranquila superficie del lago oculto bajo estas rocas. Sus aguas azul-turquesa contrastan, en mágica combinación, con las blancas paredes de la cueva.
Ubicada en la Hacienda de Jaraguá, para llegar hay que recorrer 20 kilómetros por la carretera que conduce a Campos de los Indios. Cuando haya arribado a la hacienda recorra desde la carretera unos 360 metros, que incluye una escalera con 292 peldaños. Solo un poco de trabajo para las piernas.
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